lunes, 25 de septiembre de 2017

secano rabioso



Recorrió el lugar con la mirada. 
Levantó su dedo al cielo de lumbre 
en busca de una brisa que no encontró 
y decidió buscar refugio 
a la  sombra de aquel casumbo en  ruinas 
que aún conservaba su orgullo de piedra en pie 
sobre aquella calentura de horizonte.

martes, 22 de agosto de 2017

Nostalgia de los trigales






 Nostalgia de los trigales.
Los últimos rayos de sol
dorando la rastrojera.
Renacen en mi memoria
los ecos perdidos
de las esquilas.
Siluetas que rompen
el horizonte.
¡Qué buen careo
tiene el rebaño!
¿Traerán lluvia los nubarrones?




lunes, 7 de agosto de 2017

Luminosa mañana.


- Otro año más que recoges  el fruto a tu melocotonero,  padre. No te quejes. Date prisa y no los tientes tanto que nos va a dar San Bartolo y no hemos acabao.


-Déjame que saboree el momento, hijo. A ti también se te acabarán las prisas algún día.
Si ella los pudiera ver!

-Nos está viendo, padre;  nunca nos quita ojo.


- Ni se te ocurra subirte a la escalera. Anda, siéntate un ratino a la sombra de la parra y descansa un poco.

-¡Vaya cosecha! Los mejores ponlos los cimeros en las cajas. Para la foto, digo.


-¿Y ahora qué?  ¿mermelada, en almíbar, orejones?

- Estos los meto en el Renault 4 y mañana martes los estoy vendiendo a los paisanos en el mercado de Bermeo, que los tengo tupíos de queso, chorizos y aceitunas.

-¡Sí, ya quisieras tú!

- Bai ¡Qué tiempos aquellos!  Los tocaos para los guarros de Israel y ponme unos cuantos de los más bonitos en esa cuba que se los voy a llevar a Goya, la vecina. 




-Hoy ya no como.
-Ya; Y te pierdes la sesión de gimnasia con Nazaret en la resi. 

sábado, 25 de marzo de 2017

Ya no nieva como antaño.

 
 
 

 
LECCIÓN DE PÁJAROS
Nevaba cinco o seis veces al año. Pero era de verdad, y los prados, las casas y los árboles amanecían cubiertos del color blanco que cegaba a los caballos. Éstos rompían con sus cascos la nieve, en busca de un poco de hierba sepultada, o golpeaban con el hocico las ramas, y morían después de comer las hojas de los tejos. Los pájaros, hambrientos, les despedían con un réquiem muy delgado.
Veíamos el vuelo desorientado de los petirrojos y tordos, hasta que descubrían la abertura de la vivienda. Entraban en aquel túnel y caían a un desierto de oro: el suelo del desván cubierto de mazorcas de maíz.
Algunas aves llegaban sin energía para comer los granos sobre los que enseguida se desplomaban. Yo, niño pequeño, apretaba con fuerza sus bultos para fundir los hielos de la muerte, y descendía rápidamente a la habitación donde una cocina de leña caldeaba los cuerpos de mi familia. Colocaba los pájaros cerca del horno. Ardían unos troncos de manzanos y cerezos sobre los que esos pájaros cantaron el verano anterior. Los árboles cortados por el hacha de mi padre agradecían con el calor los cantos que aliviaron su vejez.
Esta fue la primera enseñanza. Vi pronto la sombra, aunque blanca, y el vuelo frágil que quería esquivarla.
 
F. Javier Irazoki.
(Del libro Los hombres intermitentes. Hiperión, 2006)

viernes, 24 de febrero de 2017

Coplas de Carnaval


COPLAS DE CARNAVAL EN ALDEACENTENERA




      Es tiempo de carnestolendas. Los mozos y mozas rebuscan en los baúles. Los jurramachos pronto están preparados. Los sencillos y coloridos disfraces de carnaval  se darán de la mano con las chambras, las polleras, los refajos y abalorios. La alegría y el jolgorio de las cuadrillas espantará las penas y  desencuentros de todo el pueblo aldeano.

       Aldeacentenera  es rica en folklore carnavalero. Aquí dejo a la posteridad, liberada del olvido, una recopilación de nuestras coplas de Carnaval. Son hermosas;  hacen honor a la belleza y buena planta de la mujer aldeana. Porque son las mujeres las protagonistas principales de nuestros carnavales. Ellas las cantaban en las cañadas, callejas y plazas aldeanas acompañadas de la sonoridad de panderos, castañuelas, almireces y sonajas. Los mozos y mozas bailaban estas jotas haciendo del Martes de Carnaval un día para el recuerdo en la vida del pueblo de Aldeacentenera por la alegría y el jolgorio derrochado. Tiempo de diversión. Música y letras con pinceladas de burla sana y siempre bien encajada.

     La recopilación se clasifica en dos partes del mismo cuerpo. Cada una de ellas tiene  la misma tonalidad. Pero el cancionero de carnaval es más rico que todo ello. Como toda recopilación que se precie siempre será incompleta. Es seguro que cada año se incorporaban nuevas coplas y el paso del tiempo será el encargado de hacernos ver cuáles son aquellas que por la calidad, ironía pícara y gracejo han superado la criba del olvido y se mantienen en el cancionero popular.

He aquí dos coplas que bien pueden servir de ejemplo de cada una de las partes bien definidas en que se divide este cancionero de Carnaval. 


PARTE I

Adios carnaval hermoso
la fiesta de las mujeres
la que no le salga novio
que espere al año que viene
ole ole ole ole
que espere al año que viene

 PARTE II

Si piensas que por verte
voy al ejío
voy en busca la burra
que se ha perdío 
Ni por la mar, ni por la arena
ni por la mar dejaré a mi morena.

  Ahora es tiempo de compartir y disfrutar el Carnaval sin dejarnos espantar por la vaca manta o las pantarullas que también andarán sueltas.

Bailad, bailad, muchachitas que se pasa el Carnaval 
 Luego viene la Cuaresma y no se puede bailar.

        Agradezco a nuestros paisanos J. Andrés Solís Íñigo y Andrés Calderón alias "el músico" el esfuerzo por recuperarlas desde un rincón casi escondido de su memoria. Sé muy bien que mientras lo hacíamos pasamos un buen rato. Os recuerdo a ambos. Que la tierra os sea leve. Gracias.

PARTE I








  
 



































PARTE II














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