sábado, 13 de octubre de 2018

Yaki




Se acaba el verano. Vete despidiendo, Yaki,  de los higos de ámbar y de las moras que te dejaban una sonrisa dulce en el paladar. Aprovecha el tiempo que vives ahora y juega. Juega con las mariposas que de los árboles arranca el viento. Mira al cielo aún claro y despejado para que tiña tus pupilas de azul todo el invierno. Pronto pasarán las grullas volando y gritando. ¡Qué pronto pasa el tiempo del asombro, Yaki! Ya vas ejerciendo de guardián en tus ratos libres.

Cachorro llegaste, devorador de mapas y de comics de Mafalda, amigo público de gatos que se espantan y no entienden tus afanes. Ya te conoces los caminos de la sierra y ladras al campanillo del ocaso que suena en las rastrojeras. Cuando el frío del  invierno llame a la puerta no te asustes. Déjale que pase y se tumbe contigo al calor de la lumbre.




haiku




bajo la cama
sobre la manta trapera
duerme el melón



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