jueves, 17 de septiembre de 2020

haiku


                          

azul y negro
posado en mi cabeza
el arrendajo

   
 

jueves, 16 de abril de 2020

Luis Sepúlveda

    Cattana, escucha con atención esto que hoy vengo a contarte. Es una preciosa historia. Te va a gustar, ya lo verás. También a mis niños en la escuela les encantaba. La leyeron conmigo muchas veces. 
    _ Zequi, ¿Nos pones la peli esa tan bonita del gato y la gaviota?
    _ Primero el libro, luego los dibujitos.

         Se titula  HISTORIA DE UNA GAVIOTA Y DEL GATO QUE LE ENSEÑÓ A VOLAR. 
El autor se llama LUIS SEPÚLVEDA y dice que es una historia para jóvenes de 8 a 88 años.
Este escritor nos ha dejado.
Este escritor nos ha dejado unas obras literarias que son auténticas joyas y a las que siempre podremos acudir. Bálsamo para el alma... Novelas que hablan del amor con palabras tan hermosas que a veces le hacían olvidar la barbarie humana. Así acaba otra de sus novelas, quizás la más famosa. UN VIEJO QUE LEÍA NOVELAS DE AMOR. Mi preferida.


     Bueno, a lo que íbamos, Cattana, que me enrollo como las persianas. Esta historia cuenta las aventuras de ZORBAS, un gato "grande, negro y gordo" que promete criar un polluelo de gaviota. Un polluelo que al principio sólo es un huevo que su madre, atrapada en una ola de petroleo vertido en el mar, acaba de poner antes de morir. 
  No es fácil ser mami. Pero con ayuda de sus amigos  COLONELLO, SECRETARIO, SABELOTODO Y BARLOVENTO no sólo criará a AFORTUNADA sino que  le enseñará a volar. Asunto éste que no es tan fácil como parece.
Verás.... bueno, no. Mejor escucha.
[............]  


    Ya estamos en la última página de la historia, Cattana. Dice así :

[... _Supongo que ahora te estorba mi compañía. Te espero abajo_ se despidió el humano.
       Zorbas permaneció allí contemplándola, hasta que no supo si fueron las gotas de lluvia o las lágrimas las que empañaron sus ojos amarillos de gato grande, negro y gordo, de gato bueno, de gato noble, de gato de puerto.]
                                                                                             Laufenburg, Selva Negra, 1996
Cattana se quedó dormida.


.......Se despidió el humano.  No repican tocando a duelo las campanas de las iglesias. Sordo es el dolor que hoy sienten nuestros corazones. Tristes y solitarias despedidas. Tus palabras nos acompañarán siempre. Difícilmente abandonarás nuestra memoria. Tampoco olvido al amigo común, el guaje Bonilla, que un día de Semana Negra nos presentó allá en Gijón  hace ya tanto tiempo.


Déjame acabar, Cattana, hablándote en otra lengua a la que siempre preferí  llamar  lusitana antes que lusa ( lazos de sangre vettona nos unen) 

                      LUIS SEPÚLVEDA                 
GOSTO DE TÍ

So voa quem se atreve a fazê-lo


Hoy la orquídea me regaló otra flor.


....................

lunes, 13 de abril de 2020

el tiempo de los membrillos


 Sabia Natura
Que camina sin prisa
Pero sin pausa




Nadie mide el tiempo allá afuera.
Sólo tú y yo 
obsesionados por la brevedad de las flores.


 Allá afuera, junto al pozo blanco,
 corto es el vuelo de las hojas del membrillo.


La vida nos sorprende. 
Nos deja sin tiempo para otras cosas.
No hay tiempo para el aroma de los membrillos
sobre la vieja madera


Yo solo aquí dentro
confinado
 contemplo el tiempo arrancado.
 Deshojado calendario.
Allá afuera todo empieza.
 De nuevo.
 Diferente.




Yaki




¿Cuánto tiempo hace que los cielos te enviaron?

No cuentes a nadie a tu regreso aquí lo visto.

Oculta al oído el cantarino arroyo.

No demos color al frondoso pasto.

Territorio incierto entre tus pupilas y mis manos.

Sácales la lengua.

Que piensen que sólo tratamos con las Musas.






miércoles, 4 de marzo de 2020

Agua que no has de beber, déjala correr.

No nos engañemos


     Ya hacía tiempo que lo sabía.
Primero fue la intuición; una caricia no correspondida, una desgana. Luego llegaron los silencios mensajeros de la desidia y la rutina. Las ausencias prolongadas. La mentira que se coge al vuelo  y se calla a sabiendas de que aplastará  el pecho. Un nudo eterno en la garganta.
    Su vida conyugal ya nada tenía de amena. El desamor instalado en un hogar que para él se había hecho insuficiente.
_Tú no te agobies, hija. Como tuvieras que hacer caso a todo lo que dice la gente…
    Y la vida en común siguió como si nada. Nada.
Bueno, no. Ella también podía engañarle.
    Al menos eso pensaba mientras rellenaba con agua del grifo las botellas vacías del agua mineral favorita de su marido. Eso que se ahorraba. Él nunca supo distinguir.


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