sábado, 16 de febrero de 2019

Bajo el almendro en flor.


      Aprovecho que hace buena tarde para ir a por el abuelo Ezequiel y llevármelo a que vea su huerto del Curandero.
__ Vete cogiendo el garrote mientras voy a por el abrigo y la bufanda.
     Si por él fuera ni garrote, ni abrigo, ni bufanda. Y con el flequillo al aire. Me río yo solo pasillo alante de la residencia hacia su habitación.


      Ya en el huerto le cojo del brazo y le paseo por la parcela. Lo mira y remira todo. Da su visto bueno a esto y su visto malo a aquello. La tierra está mullía, los surcos abiertos con la vertedera esperan la siembra de las patatas. Todavía es pronto. Más adelante estará la tierra ya caliente. Para San José.
__Tengo que regar un poco las lechugas. No se lo piensa y se dirige al bancal donde él siempre las tenía puestas. __ ¿Dónde vas, padre? Si las tengo aquí, al lado del pozo. Se apoya en el brocal y descansa mientras las echo un poco de agua.


     Vamos a la caseta. Se está bien a la puerta con el sol de frente.  Le saco la silla de enea y se sienta bajo el almendro florido.
__Entonces….hay que sentarse para llegar a viejo ¿ no, padre?
__Lo que hay que hacer es no morirse. Para eso venimos al Curandero, si estamos algo tocaos.  Además, la muerte no conoce edad, hijo…. ¡ Cómo se va a poner esto de flores!

       Con la punta del garrote juega a tocar los pétalos caídos que alfombran el suelo. También la gata juega intentando atrapar el cascabel que cuelga a modo de péndulo de las ramas de otro plantón cercano.


       Suenan las esquilas de las ovejas que pastan en la cerca. __Tienen dos campanillos muy favorables. Compaginan bien. DOLÓN, DOLÓN, dolón, dolón.
     Saca el pañuelo del abrigo y se suena la nariz.__Esto cuando nos acostamos ya se acaba.
Tengo almendras del año pasado en una bolsa en la caseta. Cojo un par de ellas y se las parto.
Las come despacio; las muele. __Tengo la boca llena de leche. Me gustan más las nueces. Dice mirándome sonriente con su boca entreabierta. Otra vez el pañuelo.
     Se le ve lúcido y jocoso. También cansado.
__Soy de la generación del 27, hijo.
__Ya quisieras tú. Naciste en el 27, que es otra cosa bien distinta.
    Y así pasamos la tarde padre e hijo. Unas fotos y nos vamos. Coge una rama del almendro cargadita  de flores y se acerca a olerla. Buena pose.
Antes que comience a refrescar en el Curandero regresamos. Las siluetas  de las encinas en el alto del Chaparral arañan el sol tiñendo de rojo el atardecer del poniente. Olvidan sus juegos los mastines. Va siendo hora de montar la guardia. 





viernes, 8 de febrero de 2019

Adivinanza para niños golosos



En el campo un huerto
En el huerto un almendro
En el almendro una flor
En la flor un zumbido laborioso
Que sabe a miel y turrón.

Mirar sólo vale
Si no sabes lo que soy.












domingo, 13 de enero de 2019

QU’EN RESTERA-T-IL

Je n’ai pas Fini D’ouvrir Des brèches 
De jeter Mes filets
De tourner Le couteau Dans la plaie
Pas fini De percer Des barrages
 De remplir Des sacs De sables
De compter Chaque grain
Pas fini D’extraire Les éclats De verre Qui reposent Dans mes yeux
Pas fini De suivre Des routes Qui bordent Des falaises
Pas fini De tirer Des enclumes
Pas fini D’entendre Le chuchotement Des causes Perdues


Le temps N’a que Peu D’importance Pour celui Qui comme moi
Ne le maîtrise Pas Sans importance
Tout ceci N’a pas D’importance
A l’échelle D’une vie Qu’en restera-t-il 
Sommes-nous Prêts A affronter Le vide
Les quelques Photos Entasser Qui borneront Notre existence
J’ai souvenir De moments Magiques
De promenade Au bord D’une rivière
Sous un soleil De plomb
Où le silence Me faisait De l’ombre



Poema  ANTONIO RODRÍGUEZ YUSTE
foto       EZEQUIEL MONTERROSO MONTERROSO

sábado, 8 de diciembre de 2018

cielos


Y tras saltar la alambrada
descansaron sus cuerpos
a la orilla de los cielos.

Viva ese hierro vencido
por la claridad.


domingo, 25 de noviembre de 2018

el otoño de los chopos


El otoño de los chopos
Poemario incompleto
El viento arrancó sus hojas


sábado, 13 de octubre de 2018

Yaki




Se acaba el verano. Vete despidiendo, Yaki,  de los higos de ámbar y de las moras que te dejaban una sonrisa dulce en el paladar. Aprovecha el tiempo que vives ahora y juega. Juega con las mariposas que de los árboles arranca el viento. Mira al cielo aún claro y despejado para que tiña tus pupilas de azul todo el invierno. Pronto pasarán las grullas volando y gritando. ¡Qué pronto pasa el tiempo del asombro, Yaki! Ya vas ejerciendo de guardián en tus ratos libres.

Cachorro llegaste, devorador de mapas y de comics de Mafalda, amigo público de gatos que se espantan y no entienden tus afanes. Ya te conoces los caminos de la sierra y ladras al campanillo del ocaso que suena en las rastrojeras. Cuando el frío del  invierno llame a la puerta no te asustes. Déjale que pase y se tumbe contigo al calor de la lumbre.




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